jueves, 29 de octubre de 2009

Clima electoral

El clima electoral se acalora, y las estrategias de los presidenciables para lograr ser elegidos se radicalizan. Creo que por suerte la encuesta realizada por la UDP, que tiene una validez metodológica mayor que las encuestas telefónicas realizadas con anterioridad, revela que los chilenos están confiando menos en el candidato de la derecha, Sebastián Piñera. Si bien ninguno de los candidatos presidenciales me convence, creo que es necesario matizar entre las futuras opciones para Chile.

Lo que me aterra de pensar el la posibilidad de que Sebastián Piñera salga electo presidente no es el hecho de que sea un candidato de derecha. Creer en la democracia implica creer que todos los sectores pueden ser representados, y que en el caso de que uno u otro sea elegido, es necesario bajar la cabeza en caso de que el candidato elegido no sea el preferido. Lo que me preocupa de este candidato es que no queda claro su postura política, pero lo que sí está muy claro es su postura económica, profundamente neoliberal. Cerca de mi casa pusieron una publicidad de Piñera anunciando: "Narcos, tienen los días contados". Y si bien los narcos en Chile existen, ¿realmente cree que ese es el gran problema de Chile?, o, ¿realmente cree que con más cárceles o carabineros en las calles nuestros problemas se solucionan?. Creo que el gran problema de Chile es lo que el mismo Sebastián Piñera encarna: la profunda desigualdad en que los chilenos y chilenas viven en todas las esferas de sus vidas. La postura neoliberal no puede dar solución al problema de la desigualdad, en cuanto es su fundamento. No puede más que esconder la desigualdad frente a otros problemas. Ya todos vimos como Bush en Estados Unidos inició una guerra contra el "terrorismo" mientras miles de estadounidenses no tenían acceso a salud. He visto en algunos medios comparaciones de Piñera con personajes como George Bush o, como aparece en el diario La Nación, como el Berlusconi chileno. Me gusta esto de que lo llamen "un lobo vestido de oveja", por sus contradictorias posturas en torno a temas como la píldora del día después. Es capaz, con tal de acceder al poder, de "izquierdizarse" y esto es una prueba de que su tema no es ser el candidato de la derecha. Su tema es querer acceder al poder político, ahora que ya posee el poder económico. Un poder económico desigual, concentrado y violento.

martes, 20 de octubre de 2009

El dia del partido

El día Miércoles me tocó ver el partido de Chile sola porque estaba enferma. El ser más cercano era la Cleme, que estaba en el patio porque se podía contagiar. Debo decirlo: fue una experiencia a lo fome; más fome que acuario de almejas, bailar con la hermana, correr mano con guante, etc. Y no por el partido mismo, es buen fútbol y en general puedo ver un partido sola, pero no el partido de Chile y en las circunstancias del Chile actual. Faltó el grupo animado, la euforia, los gritos al árbitro, el "uuuhhh" cuando la pelota va cerca del arco contrario. Por algo los partidos de Chile son un evento; las calles quedan vacías, los supermercados son un agrado. Las personas se juntan, aún los que no disfrutan tanto del deporte, comen, brindan, gritan. Se alegran en conjunto, se enojan, se alegran. Es un salir de sí mismo y fundirse en la masa, aún cuando sea tu círculo cercano de amigos. Toda la emoción que sentí al final quería compartirla, abrazar y seguir gritando. Y entonces pensé en todos aquellos que trabajan o no pueden ver el partido, aunque quieran, en estos días. Micreros, personas que van de viaje desde sus trabajos, enfermeros... Pues entonces les doy un pequeño homenaje a todos ellos, aún cuando compartí su experiencia solo por un día,

miércoles, 14 de octubre de 2009

Patiperros

En general, todos usamos el transporte público. Ese del que se han dicho tantas cosas, con el que hay tantos problemas. Ese que día a día nos permite llegar a aquellos lugares que queremos llegar, de mejor o peor manera. Público en oposición a lo privado, a ese espacio que solo algunos acceden. Lo público, por lo tanto, como un espacio al que cualquiera puede acceder. A propósito de esto es que me ha llamado profundamente la atención que ya dos veces me ha tocado ver un público del transporte público completamente nuevo, y que sabe de comodidad sin pagar: perros.

El primero. Iba en la micro a mi casa por Bilbao y en una parada sube un perro negro. Se acomoda en el suelo y se acuesta. Es, seguramente, el que viaja más cómodo de todos nosotros. En Bilbao con Vespucio se baja y sigue su camino. El segundo. Volviendo de un paseo a Isla de Maipo vamos en el metro, y en la línea 4 se sube (la pregunta acá es cómo lo logró) y se acuesta relajadamente en medio de la multitud. No alcancé a conocer su destino, porque me bajé pronto, pero lo que más me sorprendió es que de cuando en cuando levantaba su cabeza y miraba hacia afuera, casi como si estuviera leyendo en qué estación iba.

Los perros han aprendido sobre las reglas que nos permiten permanecer en sociedad. Juegan esto de ser personas y son muy buenos en el juego. Somos parte de este juego cómplice, por lo que no podemos desentendernos de su condición. No podemos matar perros callejeros porque ellos van con nosotros, sostienen relaciones aún en la calle, saben sobrevivir con nosotros. No hay ninguna razón para eliminarlos. Me gusta ser parte de este juego cómplice. Y cada vez que pueda jugaré con un animal como los perros a que seguimos el mismo camino.