miércoles, 10 de junio de 2009

La historia de los cachorros

Un día como este se me ocurrió la brillante idea de no hacer nada y salir a pasear con la Cleme (pueden ver su historia, en un artículo anterior). Invité a mi pololo y, después de una insistente invitación, accedió a acompañarnos. Decidimos ir a la Plaza de Latadia, por ser punto medio entre nuestras casas. Hicimos en la plaza lo que siempre hacemos, jugamos con la Cleme, conversamos de la vida, le dimos jugo a otros perros... lo de siempre.

Cuando veníamos de vuelta, por la calle Manuel Barrios, en un momento a mi acompañante le cambió la fisionomía ante el asombro de encontrar una caja con seis perritos, evidentemente recién nacidos. Tras 10 minutos de dilema moral, decidimos tomar la caja y hacer todo lo posible por esos perritos. Camino al supermercado, una señora nos mira y dice: "aa... los recogeron, nosotros ya los habiamos visto"... ¡plop!. La Cleme nos miraba y si nosotros no entendíamos nada, ella menos. Compré una mamadera y leche, sin ningún conocimiento sobre qué hacer con esos cachorros.

Llegamos a mi casa y mi pololo y permanecíamos en shock. Era una gran responsabilidad, pero no podíamos dejarlos ahí solos. Empezamos a darles leche, y una amiga nos trajo "patitos" para ayudarnos. En internet no encontrabamos información y no sabíamos que hacer. De a poco nos enteramos que los cachorritos necesitaban mucho calor, un reloj que simulara el latido del corazón de la mamá, leche especial (mami stop) y leche cada 2 a 3 horas... uf! Estuvimos a ese ritmo durante dos días, buscando hacia el futuro un hogar para ellos. Tenían nombre, una personalidad y ya los queríamos: dependían de nosotros. Aún no habíamos podido comprar la leche mami stop, el Viernes lo íbamos a hacer. Sin embargo, ese día mi pololo fue a buscar una caja para los perritos a su casa y en el camino lo chocaron. Con todo, dejé a los perritos en una cajita en la pieza, evitando el frío, pero pasaron muchas horas antes de que volvieramos. Por suerte a mi pololo no le pasó nada y fue solo el susto y el daño material. Cuando llegamos de vuelta dos estaban muertos. Nos vestimos de coraje para salvar a los que quedaban. En la noche, le pedi que fuera a ver a los perritos, pues presentía que lo que venía no era bueno. Dos perritos más estaban muertos. Quedaba un macho y una hembra. En la mañana fuimos temprano a comprar Mami Stop (la venden en el Jumbo); cuando volvimos solo quedaba la hembra. Intentamos de todo para mantenerla con vida, se la pusimos a la Cleme, la pusimos al sol, le dimos energía... a las 9.30 murió la última perrita. Cansados y tristes nos fuimos a acostar: habíamos hecho todo lo posible, pero no había sido suficiente.

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que cometimos muchos errores de principiantes, pero que todo lo hicimos con mucho amor. Si me viera de nuevo en la misma situación, recogería a los cachorritos de nuevo y aplicaría todos los conocimientos aprendidos y esfuerzos que no alcanzamos a hacer por el desconcierto y la carencia de información. Es sin duda una experiencia que me marcó. Jamás olvidaré a esos seis cachorritos. Pero nunca logré entender que pasaba por la cabeza de quien dejó abandonados en la calle a seis lindos perritos, cuyas opciones de vivir eran mucho mayores al lado de su madre.

1 comentario:

  1. El recuerdo que me gusta conservar de esos perritos es la tarde que pasaron al sol, limpiecitos, sin hambre, sin frío y con un mosquitero...fueron felices.
    Esos perritos conocieron el amor, a pesar de su triste final.
    Lo más triste creo que no es el hecho de que se hayan muerto, si no el hecho de haya una persona que sea capaz de separar los perritos recién nacidos de su madre, dejándolos botados con hambre, frío y con la mala sensación de no tener a su mamá cerca. Lástima que el mundo tenga ese tipo de personas, los animales son seres que no le hacen mal a nadie y menos esos cachorros que lo único que podían hacer era moverse y chillar...
    Esas personas tienen un problema.


    Creo que lo más gracioso fue sin duda decirle a la tía que habías recogido a esos cachorros, jajaja

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